Cómo maquillarse después de los 50. Parte I

¿Cómo maquillarse después de los 50? Parte I

Como lo prometido es deuda, aquí os dejo el artículo que la semana pasada me pidió Ingry sobre cómo maquillar una piel madura. Pues bien, aunque os parezca una tontería no es complicado si se realiza correctamente y con los productos adecuados. Hoy he querido realizar este artículo con unos consejos que os vendrán muy bien para todas las que queráis veros más jóvenes.

La piel de una mujer sufre muchos cambios a lo largo de su vida, desde hormonales, climatológicos y los debidos al paso del tiempo. Por todo ello, las pieles pierden firmeza, se marcan las arrugas y empiezan a aparecer manchas indeseables que nunca sabemos cómo eliminar.

Con los años cometemos el error de maquillarnos igual que cuando éramos jóvenes, con maquillajes muy cubrientes, sombras oscuras, delineadores y labiales de tonalidades intensas consiguiendo de esta manera acentuar más los signos de la edad sin darnos cuenta.

Veamos a continuación cómo maquillar vuestro rostro de una forma sencilla y así conseguir una piel lisa y luminosa.

La piel
Comenzaremos preparando la piel, que es quizás lo más importante para que nuestro maquillaje quede perfecto. Necesitáis limpiarla bien con la ayuda de vuestro limpiador habitual, aplicar un sérum hidratante (para que la piel no se vea cuarteada) y un contorno de ojos.

Una vez hecho esto, utilizaremos una prebase de maquillaje que, transcurridos unos minutos nos dará luminosidad, alisará pequeñas arrugas y unificará el tono de nuestro cutis preparándolo para los siguientes pasos.

La base de maquillaje
Antes de empezar a aplicar nuestra base de maquillaje debemos corregir las ojeras y las bolsas de los ojos utilizando un corrector fluido, extendiéndolo a toquecitos con la yema de los dedos (sin salir de la zona de la ojera para no pronunciarla más). Utilizaremos el mismo producto en las aletas de la nariz si fuera necesario y hubiera rojez.

Ahora ya podemos aplicar la base de maquillaje, preferiblemente de textura fluida y ligera, evitando utilizar las de textura compacta ya que sólo conseguirán acentuar más las arrugas.
Recordad que la tonalidad de vuestra base no debe ser rosada ya que os envejecería, sino amarilla para neutralizar rojeces. Acordaros también de utilizar poca cantidad de producto (menos es más) y de difuminarlo bien en la raíz del cabello y en la unión de la mandíbula con el cuello para evitar el efecto máscara.

Finalizaremos usando polvos translúcidos para matizar brillos y ayudar a fijar la base de maquillaje.

Con esto tendremos preparado nuestro lienzo para comenzar a aplicar el color. Pero eso será en la siguiente parte de este artículo que llevará el mismo nombre.

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