Las arcillas. Usos y aplicaciones cosméticas

Las arcillas. Usos y aplicaciones cosméticas

La arcilla es uno de los productos naturales más antiguos utilizados por el hombre, que además posee grandes propiedades curativas y embellecedoras para la piel. Aunque también es utilizada en la medicina natural, en este artículo os hablaré de sus usos y aplicaciones como cosmético.

Existen varias clases de arcillas: verdes, blancas, rojas, rosas, grisáceas y hasta azules. Todas ellas tienen propiedades similares, lo único que cambia es la composición de minerales y oligoelementos.

Las puedes encontrar con textura en crema, pero tienen dos inconvenientes, llevan componentes químicos para mantenerlas húmedas y su caducidad es más corta. Por esto, siempre será más conveniente adquirirla en polvo, ya que os durará mucho más tiempo y la podréis preparar con los ingredientes que mejor os convengan en cada caso.

Las tres arcillas más utilizadas son:
La arcilla verde es la más común, tiene propiedades astringentes (cierra los poros), desinfectantes (antiinflamatoria) y depurativas, por lo que es la más indicada para pieles grasas. Puedes preparar una mascarilla mezclándola con agua de mar y dos gotas de aceite esencial de limón hasta formar una pasta homogénea. Déjala actuar hasta que seque por completo (aproximadamente veinte minutos) y retírala con agua templada humedeciéndola a toquecitos hasta retirarla completamente. Para finalizar, aplícate tu crema habitual.

La siguiente es la arcilla blanca (también llamada caolín) con las mismas propiedades que la anterior. Está indicada para pieles secas o envejecidas (efecto tensor, rejuvenecedor, depurativo y regenerante). Mézclala con agua dulce (nunca con agua clorada) y con cualquier aceite vegetal (de oliva, sésamo, almendras dulces, …). Aplícatela y retírala de la misma manera que la arcilla verde.

La arcilla roja lleva en su composición dióxido de hierro y cobre (que le da ese color característico) haciéndola perfecta para pieles normales/mixtas. También mejora las pieles desvitalizadas porque las oxigena y activa la circulación sanguínea.
Otro de sus beneficios es aliviar dolores musculares, ya que es antiinflamatoria y calmante.

Ahora que conocemos los tres tipos de arcilla más utilizados, veamos cuáles son las indicaciones básicas a tener en cuenta para su uso:

  • Escoge siempre la opción en polvo porque mantiene todas sus propiedades intactas.
  • Cuando la prepares utiliza agua pura, de manantial o de mar (nunca del grifo) y hazlo en recipientes de barro, cristal o madera.
  • La puedes conseguir en herbolarios, parafarmacias y tiendas especializadas en productos naturales.
  • Fíjate que venga envasada en un recipiente de cartón, nunca de plástico, metal o esmaltados, puesto que son materiales que dejan resíduos.
  • Procura no gesticular demasiado cuando tengas una mascarilla puesta porque tensa mucho la piel y te resultará incómoda.
  • Evita aplicarla en el contorno de ojos y labios porque son zonas muy sensibles y delicadas.
  • Antes de retirar la mascarilla humedécela primero con agua templada para que se ablande de forma que te resulte más fácil eliminarla. Ayúdate de una toalla o esponja facial.

Recuerda que la arcilla es un producto barato y de larga caducidad. Si nunca la has usado, quizás éste sea un buen momento para probarla.
Nos vemos en el siguiente post.

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