Elaborar jabones caseros es una tarea que carece de complicación y resulta muy económico. Además son más respetuosos con la piel que los jabones comerciales que contienen detergentes alérgenos. Existen varios métodos para elaborarlos: mediante la cocción de aceite residual de la comida con sosa cáustica (es un proceso largo que requiere paciencia además de ser irritante para la piel y los ojos) o derritiendo glicerina (también se puede usar jabón de base). Este último, por ser el más sencillo, rápido y económico, será el que veamos a continuación. Comenzaremos con los ingredientes y el material necesario para la elaboración: Glicerina sólida en bloques, opaca o transparente (de venta en droguerías y farmacias, aunque a mi me han pedido receta médica, porque según la farmacéutica, es un producto de laboratorio, pero no os preocupéis, en amazon.com también se puede adquirir) Aceite esencial del aroma que os guste (los venden en herbolarios) o zumo de fruta Alcohol sanitario de 85º (lo podéis preparar en casa mezclando 100 ml de alcohol de 96º con 12 ml de agua destilada o sin cloro) Moldes para jabones (de plástico, silicona, madera u otros) o cualquier otro recipiente, por ejemplo, un bote de mantequilla, que pueda hacer el mismo servicio Botella pulverizadora vacía Cuchillo Olla para baño María Cuchara o espátula de madera Termómetro para líquidos (aunque no es difícil encontrarlo, también puedes comprarlo en amazon.com) Colorante para jabón (los venden en tiendas de manualidades) Como ya os había dicho, su elaboración es muy rápida y sencilla: Cortamos los trozos de glicerina sólida (más o menos la cantidad que necesitemos para rellenar nuestros moldes) con la ayuda de un cuchillo sobre una superficie plana que no deje ningún tipo de residuo (evitar tablas de madera). Derretimos la glicerina en una olla a baño María a temperatura media, removiendo con una cuchara o espátula de madera hasta que la glicerina quede totalmente fundida, evitando que se caliente por encima de los 52ºC o que llegue a ebullición, de lo contrario se estropeará (puedes ayudarte de un termómetro para líquidos). Una vez retirada del fuego le añadiremos el aroma que queramos. Podemos utilizar un aceite esencial que nos guste (la cantidad depende de la intensidad de olor que queráis para vuestro jabón, aunque no debemos superar la dosis de una cucharadita por cada 250 gr. de glicerina), zumos de frutas (limón, naranja...) o nuestro perfume favorito, integrándolo bien con la espátula de madera para que se mezcle con la glicerina cuando ésta todavía está caliente. A continuación añadimos el colorante que deseemos y mezclamos bien. Aunque este paso es opcional, puesto que si tenéis la piel sensible no debéis utilizarlo. Si quieres puedes engrasar los moldes con una finísima capa de aceite de girasol para que te resulte más fácil desmoldar el jabón. Luego introducimos el alcohol en una botella pulverizadora y lo rociamos sobre los moldes para que el jabón al enfriarse pierda las burbujas. Rellenamos los moldes con nuestro jabón y volvemos a pulverizar alcohol sobre su superficie para eliminar por completo las burbujas que puedan quedar. Dejaremos enfriar entre una y dos horas, o hasta que esté totalmente sólido, momento en el que lo desmoldaremos con cuidado. Recuerda que para guardarlo y conservarlo en perfecto estado, si es que vas a tardar en usarlo, debes envolverlo en film transparente. También podéis añadirle a la mezcla algún tipo de aceite vegetal (de almendras, coco, argán, oliva...) transformándolo en un jabón nutritivo. La cantidad de aceite sería de una cucharada sopera por cada 500 gramos de jabón. Como se acerca la época de los regalos de Navidad y Reyes, siempre podréis personalizar vuestro jabón añadiéndole pétalos de flores, trozos de frutas deshidratados (una rodaja de limón, un gajo de mandarina...) o un muñequito de plástico o sonajero si es para un bebé. Un regalo original, útil y sobretodo económico. Como veis, una forma sencilla y natural de hacer jabón en casa rápidamente y con un coste muy bajo

Haz tu jabón de glicerina de una forma rápida y sencilla

Elaborar jabones caseros es una tarea que carece de complicación y resulta muy económico. Además son más respetuosos con la piel que los jabones comerciales que contienen detergentes alérgenos. Existen varios métodos para elaborarlos: mediante la cocción de aceite residual de la comida con sosa cáustica (es un proceso largo que requiere paciencia además de ser irritante para la piel y los ojos) o derritiendo glicerina (también se puede usar jabón de base). Este último, por ser el más sencillo, rápido y económico, será el que veamos a continuación.

Comenzaremos con los ingredientes y el material necesario para la elaboración:

  • Glicerina sólida en bloques, opaca o transparente (de venta en droguerías y farmacias, aunque a mi me han pedido receta médica, porque según la farmacéutica, es un producto de laboratorio, pero no os preocupéis, ya que en amazon.es también se puede adquirir)
  • Aceite esencial del aroma que os guste (los venden en herbolarios) o zumo de fruta
  • Alcohol sanitario de 85º (lo podéis preparar en casa mezclando 100 ml de alcohol de 96º con 12 ml de agua destilada o sin cloro)
  • Moldes para jabones (de plástico, silicona, madera u otros) o cualquier otro recipiente que pueda hacer el mismo servicio, por ejemplo un bote de mantequilla
  • Botella pulverizadora vacía
  • Cuchillo
  • Olla para baño María
  • Cuchara o espátula de madera
  • Termómetro para líquidos (aunque no es difícil encontrarlo, también puedes comprarlo en amazon.es)
  • Colorante para jabón (los venden en tiendas de manualidades)

Como ya os había dicho, su elaboración es muy rápida y sencilla:

  1. Cortamos los trozos de glicerina sólida (más o menos la cantidad que necesitemos para rellenar nuestros moldes) con la ayuda de un cuchillo sobre una superficie plana que no deje ningún tipo de residuo (evitar tablas de madera).
  2. Derretimos la glicerina en una olla a baño María a temperatura media, removiendo con una cuchara o espátula de madera hasta que la glicerina quede totalmente fundida, evitando que se caliente por encima de los 52ºC o que llegue a ebullición, de lo contrario se estropeará (puedes ayudarte de un termómetro para líquidos).
  3. Una vez retirada del fuego le añadiremos el aroma que queramos. Podemos utilizar un aceite esencial que nos guste (la cantidad depende de la intensidad de olor que queráis para vuestro jabón, aunque no debemos superar la dosis de una cucharadita por cada 250 gr. de glicerina), zumos de frutas (limón, naranja…) o nuestro perfume favorito, integrándolo bien con la espátula de madera para que se mezcle con la glicerina cuando ésta todavía está caliente.
  4. A continuación añadimos el colorante que deseemos y mezclamos bien (este paso es opcional, puesto que si tenéis la piel sensible no debéis utilizarlo).
  5. Si quieres puedes engrasar los moldes con una finísima capa de aceite de girasol para que te resulte más fácil desmoldar el jabón posteriormente.
  6. Luego introducimos un poco de alcohol en una botella pulverizadora y lo rociamos sobre los moldes para que el jabón al enfriarse pierda las burbujas.
  7. Rellenamos los moldes con nuestro jabón y volvemos a pulverizar alcohol sobre su superficie para eliminar por completo las burbujas que puedan quedar.
  8. Dejaremos enfriar entre una y dos horas, o hasta que esté totalmente sólido, momento en el que lo desmoldaremos con cuidado.

Recuerda que para guardarlo y conservarlo en perfecto estado, si es que vas a tardar en usarlo, debes envolverlo en film transparente.

También podéis añadirle a la mezcla algún tipo de aceite vegetal (de almendras, coco, argán, oliva…) transformándolo en un jabón nutritivo. La cantidad de aceite sería de una cucharada sopera por cada 500 gramos de jabón.

Como se acerca la época de los regalos de Navidad y Reyes, siempre podréis personalizar vuestro jabón añadiéndole pétalos de flores, trozos de frutas deshidratados (una rodaja de limón, un gajo de mandarina…) o un muñequito de plástico o sonajero si es para un bebé.
Un regalo original, útil y sobretodo económico.

Como veis, una forma sencilla y natural de hacer jabón en casa rápidamente y con un coste muy bajo.

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One Comment

  • INGRY dice:

    Hola Marta.Me gusta la idea de hacerse una su propio jabòncon,esta receta quizas me anime a hacerlo,pues cuando voy a algun marcadillo o feria de artesania y los veo siempre los miro un buen rato.
    Un saludo.

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