Métodos de depilación. Verdades y mentiras

Métodos de depilación. Verdades y mentiras

Hablando con una amiga sobre depilación, me di cuenta de la poca información que hay al respecto. No es de extrañar, con la cantidad de métodos existentes, que se hayan creado una serie de mitos o leyendas que en la mayoría de los casos poco tienen de cierto. En este artículo os explicaré los distintos métodos depilatorios y las verdades y mentiras que se cuentan de cada uno de ellos.

El más común de todos quizás sea la depilación con cera. Como sabréis muchas de vosotras, existen dos clases de ceras: fría (o tibia) y caliente. La primera es la más usada, su textura es pegajosa y su temperatura templada. Apta para todo tipo de pieles y se realiza con una banda de celulosa. La segunda es la más antigua, ya que la usaban nuestras madres y abuelas en su juventud; las han mejorado mucho en cuanto a su textura (son más fáciles de extender) y sobre todo en cuanto a su temperatura (se funden a la misma temperatura que la cera tibia), además se utilizan para depilar zonas sensibles, porque su forma de arrancar el vello es menos agresiva que la anterior. Existe la creencia de que la cera tibia no arranca el pelo de raíz, pero esto es falso, ya que sí lo hace al igual que la caliente.

El método de depilación más utilizado es la cuchilla por ser el más rápido e indoloro. Pero tiene un gran inconveniente al igual que las cremas depilatorias, endurece mucho el vello, puesto que lo corta de raíz haciéndote repetir el proceso cada 3 ó 4 días.

Otro método, también muy utilizado, es la depilación con pinza, que al igual que con la cuchilla fortalece bastante el vello. La razón es muy sencilla, al arrancar el pelo estimulamos las células germinativas del folículo piloso, y no sólo las de ese mismo pelo, sino las de los que lo rodean.

La fotodepilación es uno de los métodos más efectivos que existen en la actualidad para eliminar el vello de forma definitiva. Esta depilación consta de dos tipos: láser y luz pulsada. El láser emite luz de un sólo color y en una sola dirección (es más preciso) y la luz pulsada emite una luz de varios colores y en todas direcciones (para varios tipos de vello y zonas más amplias). Cuando este tipo de depilación empezó a realizarse en clínicas de medicina estética y centros de belleza se creía que era totalmente indoloro, pero no es así, puesto que la luz que se emite produce un calentamiento del folículo del vello (fototermólisis) con una sensación de calor intenso, en algunos casos llegando a ser doloroso.

La depilación eléctrica es también un método depilatorio definitivo. Consiste en introducir una aguja muy fina dentro del folículo del pelo y aplicarle una pequeña descarga eléctrica quemando así las células que hacen posible el crecimiento del vello. Es un sistema doloroso, efectivo y para pequeñas zonas. Se complementa con la fotodepilación cuando queda vello residual y para aquellas personas que son pelirrojas, rubias o de pelo blanco.

Por último voy a hablaros de la depilación con hilo, una técnica milenaria que nació entre Oriente Medio y Egipto. Consiste en enrollar hilo de seda arrancando el vello facial de raíz con un suave movimiento. Es el mismo sistema que las pinzas pero mucho más rápido, preciso e indoloro.

Como observaréis hay para todos los gustos. Podéis escoger el que mejor os convenga según vuestro tipo de vello y lo que queráis conseguir.

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